Empezar de nuevo.

Salgo a la calle dispuesta a empezar de cero.

O de menos cien.

A veces, me replanteo dónde está el nuevo comienzo. Ya lo intenté muchas veces y ninguna me salió bien. Porque siempre vuelvo. Siempre. A aquel lugar, a aquellos pensamientos. Aunque no siempre es la misma persona la que me empuja.
Conforme pasa el tiempo voy acumulando momentos que, quizás, son ellos los que me empujan a la línea de salida, una y otra vez. Es por esto que no sé si de verdad empiezo de cero, del punto de partida. Algo así como el salir el ultimo en una carrera de Motos GP. Llevas desventaja, la línea de partida te queda lejos pero aún así sales y la cruzas y recorres varias vueltas. Pienso que por culpa de las experiencias, de las personas y de las desilusiones o problemas, mi cuerpo no sabe dónde debe comenzar una vez decide acabar con todo lo presente.

Hace unos días, por algún que otro fantasma del “pasado”, volví a revivir una desilusión más. Desconfianza. Y confianza a la vez. Suena un poco contradictorio pero más lo es cuando lo estás viviendo y ni tú misma te aclaras cuando te miras en el espejo. Quieres confiar, pensar que todo cambió a mejor (pues dicen que los cambios nunca son a peor), pensar que esta es la definitiva, que saldrá bien. Pero no, para nada, qué locuras pensamos a veces…

Confié pero a los días me di cuenta de que no pude, que sólo lo intento pero nada más cerrar los ojos empiezo a desconfiar. Así que, sabio el tiempo, me da un motivo para fundamentar mi desconfianza. Gracias amigo, siempre eres de gran ayuda aunque la mayoría de las veces te odiemos.

Entonces, una mañana, cogí mi desconfianza y me la llevé de paseo. Andando tuvimos conversaciones interesantes, debates y dudas. Fue muy agradable conmigo aunque una perra a la vez. No sé si debería existir o no. Si nos hace sufrir o nos ayuda a abrir los ojos. Es un síperono.cuesta

Cuando ya mis piernas no podían más, me senté. Fui a mirar a mi derecha pero… ¿dónde está? ¡se fue!

Se fue la desconfianza pero la confianza también.

Es así como decidí empezar “de cero” otra vez. Again and again. Pero desde dónde debía partir… ¿dónde?

Me di cuenta de que cada vez retrocedía más y más, que casi no veía el cero en mi horizonte, que era una cuesta enorme que me tenía casi luchando contra la gravedad. Cada vez se hacía más difícil. Mucho más difícil. Pero también me di cuenta de que esta cuesta se sube rápidamente, una vez llegas y ves el cero, comienzas a correr por los mismos caminos que otras veces y *pum* vuelves a tropezar con las mismas piedras. Vuelves a tener que volver. Volver a empezar de nuevo. Una, otra. Vez.

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