Vete.

Difícil son las mañanas, los madrugones, el parar la alarma y levantarse. Pero cuando estás de por medio, todo es más difícil.
Si estuvieras al lado derecho de la cama, todo sería más fácil. Pero no es ahí por donde andas. Es en mis sueños, mis pesadillas… Y cuando suena la alarma y despierto, sigues en mí.
No te vas, como se van los monstruos de una pesadilla.
No te vas, como se va aquella playa paradisiaca, no te vas.
Y sigues.
Sigues todo el día.
Entonces, tengo que salir de la cama. Y mi cuerpo sigue frío…

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